Qué ha pasado
Las constructoras en España han comenzado a retirarse de las licitaciones públicas debido a los costes crecientes de materiales y energía. Según Periodista Digital, esta tendencia ha afectado no solo a contratos de comunidades autónomas y ayuntamientos, sino también a licitaciones del Estado.
El problema radica en que los presupuestos de las licitaciones no reflejan el coste real de ejecución. Por ejemplo, el precio del betún asfáltico estimado por la Dirección General de Carreteras es de 55 euros por tonelada, mientras que el coste real se acerca a los 90 euros.
Esta situación ha llevado a que muchas empresas opten por no participar en los concursos o por ralentizar el avance de las obras ya adjudicadas, ya que los presupuestos originales no permiten cubrir los costes necesarios para cumplir con los plazos estipulados.
Por qué le importa a una constructora
Las pequeñas y medianas constructoras se ven especialmente afectadas por esta situación, ya que tienen menos margen para absorber sobrecostes. Esto puede llevar a la inviabilidad económica si se deciden a participar en licitaciones con presupuestos desfasados.
En el contexto de mercado actual, donde los precios de materiales y energía siguen en aumento, las constructoras deben evaluar cuidadosamente cada proyecto antes de presentar una oferta. El riesgo de pérdidas es alto si los costes reales superan las estimaciones iniciales.
La consecuencia práctica es que las constructoras deben ser más selectivas con los proyectos a los que se presentan, priorizando aquellos que ofrecen una revisión adecuada de precios o que permiten renegociar términos en caso de incrementos significativos.
Qué cambia en el día a día de la obra
En el día a día, las constructoras deben ajustar sus flujos de trabajo para adaptarse a los nuevos costes. Esto incluye revisar constantemente los precios de los materiales y ajustar las partidas presupuestarias en consecuencia.
Las mediciones y certificaciones también se ven afectadas, ya que los costes adicionales deben ser reflejados en las certificaciones mensuales. Esto implica una mayor carga administrativa y la necesidad de negociar con los clientes para ajustar los pagos.
El primer impacto se siente en la oficina técnica, donde se realizan las estimaciones de costes y se preparan las ofertas. Sin embargo, los efectos se extienden rápidamente al personal de obra, que debe gestionar los recursos de manera más eficiente para evitar sobrecostes.
Casos concretos
Supongamos una pequeña constructora que decide no participar en una licitación para una carretera debido a los costes del betún asfáltico. Esta decisión, aunque difícil, podría evitar pérdidas significativas a largo plazo.
Otras empresas están adoptando estrategias como la negociación de cláusulas de revisión de precios o la búsqueda de proveedores alternativos que ofrezcan mejores condiciones. Estas medidas pueden ayudar a mitigar el impacto de los costes elevados.
Para que estas estrategias funcionen, es crucial que las empresas mantengan una comunicación abierta con sus clientes y proveedores, y que estén dispuestas a ajustar sus métodos de trabajo para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Datos y contexto
Según Periodista Digital, en el primer semestre se registraron 1.130 licitaciones sin ofertas, con un valor total de 707 millones de euros. El importe medio de cada contrato ronda los 625.000 euros.
Este fenómeno se enmarca en una tendencia más amplia de aumento de costes en el sector de la construcción, que afecta a todo tipo de proyectos, desde carreteras hasta infraestructuras hidráulicas.
Sin embargo, los datos no reflejan el impacto a largo plazo de estas decisiones en la infraestructura pública. La falta de actualización de los presupuestos podría retrasar proyectos clave y aumentar el coste final para el Estado.
Riesgos y límites
El principal riesgo para las constructoras es la posibilidad de incurrir en pérdidas si aceptan contratos con presupuestos obsoletos. Esto puede afectar su viabilidad económica y su capacidad para competir en el mercado.
En algunos casos, no compensa participar en licitaciones a menos que se garantice una revisión de precios o se permita renegociar los términos en caso de aumentos significativos de costes.
A nivel organizativo, las empresas deben estar preparadas para gestionar la incertidumbre y adaptarse rápidamente a los cambios en el mercado. Esto requiere una planificación cuidadosa y una gestión eficaz de los recursos.
Qué puede hacer una empresa ahora
Las empresas pueden comenzar por revisar sus procesos de estimación de costes y ajustar sus ofertas para reflejar los precios actuales del mercado. Esto incluye una revisión constante de los precios de los materiales y la energía.
Es importante establecer criterios claros para decidir en qué proyectos participar. Esto puede incluir la evaluación de cláusulas de revisión de precios o la posibilidad de renegociar términos en caso de aumentos de costes.
Un siguiente paso realista es participar en pilotos gratuitos con software de gestión de obra, como Bloqbase, que puede ayudar a las empresas a gestionar mejor sus recursos y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Fuentes
Periodista Digital: https://www.periodistadigital.com/economia/20261105/constructoras-alzan-voz-costes-dejan-vacias-obras-noticia-689405263761/