Qué ha pasado
Según El Confidencial, la implementación de VeriFactu se ha aplazado hasta octubre de 2028. Este cambio busca alinearse con la segunda fase de la factura electrónica obligatoria. Es la tercera vez que se pospone, lo que ha generado incertidumbre en las empresas, especialmente en pymes y autónomos.
El aplazamiento afecta a la planificación tecnológica de las empresas. Cambiar repetidamente las fechas de una obligación puede confundir a los empresarios sobre cómo prepararse. Esto es especialmente problemático para pymes que ya enfrentan desafíos en su digitalización.
El cambio de fechas obliga a las empresas a revisar sus calendarios y presupuestos. Mientras que para grandes empresas esto puede ser un ajuste menor, para las pymes representa un desafío significativo. Las pequeñas empresas ahora deben decidir si continúan invirtiendo o esperan a tener más certezas.
Por qué le importa a una constructora
Para una constructora pequeña o mediana, el aplazamiento de VeriFactu implica reevaluar sus inversiones tecnológicas. Estas empresas suelen depender de sistemas manuales o poco integrados, y un cambio en la normativa puede significar una inversión considerable en nuevos sistemas.
El sector de la construcción ya enfrenta desafíos únicos, como la gestión de múltiples subcontratas y el control de costes en proyectos complejos. La incertidumbre en torno a VeriFactu añade una capa adicional de complejidad, al requerir una planificación cuidadosa para la integración de nuevos sistemas de facturación.
En la práctica, esto significa que las constructoras deben decidir si invertir ahora en tecnología que podría cambiar o esperar a que los requisitos sean más claros. Esta decisión afecta no solo a los presupuestos, sino también a la eficiencia operativa y la capacidad de competir en un mercado cada vez más digital.
Qué cambia en el día a día de la obra
El aplazamiento de VeriFactu puede impactar directamente en el flujo de trabajo de una obra. La integración de sistemas de facturación electrónicos promete reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas, permitiendo a los equipos centrarse más en la ejecución del proyecto.
En términos de mediciones y certificaciones, contar con un sistema de facturación integrado podría facilitar la gestión de partidas y capítulos, reduciendo errores y duplicidades. Sin embargo, la falta de claridad sobre los plazos de implementación genera dudas sobre cuándo y cómo actualizar estos sistemas.
Los primeros en notar estos cambios serán los responsables de la administración y la oficina técnica. Estos equipos deberán adaptarse a nuevas herramientas y procesos, lo que requiere formación y, posiblemente, la contratación de personal especializado para manejar las nuevas tecnologías.
Casos concretos
Imagina una constructora mediana que ha decidido esperar a que los requisitos de VeriFactu sean claros antes de invertir en un nuevo sistema de facturación. Esta empresa podría enfrentar retrasos en la mejora de su eficiencia operativa, afectando su competitividad en el mercado.
Por otro lado, supongamos una empresa que decide avanzar con la digitalización independientemente de los plazos. Esta constructora podría beneficiarse de mejoras inmediatas en la gestión de facturación y pagos, pero también corre el riesgo de tener que readaptar sus sistemas si los requisitos cambian.
Para que la implementación de VeriFactu funcione, las empresas necesitan claridad en los requisitos y plazos. Además, deben contar con partners tecnológicos que ofrezcan soluciones integradas y fiables, capaces de adaptarse a las necesidades específicas del sector de la construcción.
Datos y contexto
El Confidencial indica que, en noviembre del año pasado, el 38% de las pymes y autónomos no tenía un plan definido para VeriFactu. Casi un año después, el 30% sigue sin un plan específico, lo que refleja la necesidad de más tiempo y claridad para adaptarse.
La digitalización en el sector de la construcción avanza a diferentes ritmos. Mientras algunas empresas ya utilizan programas integrados, otras dependen de herramientas desconectadas o procesos manuales. Esta disparidad complica la implementación de cambios normativos como VeriFactu.
Sin embargo, los datos no revelan cómo estas empresas planean abordar la digitalización en el futuro. La falta de un plan claro podría significar que muchas pymes están esperando a que se definan los requisitos antes de comprometerse a una inversión significativa.
Riesgos y límites
El aplazamiento de VeriFactu conlleva riesgos significativos. Los costes de reorganizar la adaptación pueden ser altos, especialmente si los requisitos técnicos cambian. Además, la falta de claridad sobre los plazos puede llevar a decisiones de inversión equivocadas.
En algunos casos, invertir en tecnología sin un marco legal definitivo puede no compensar. Las empresas podrían gastar recursos en sistemas que luego necesiten ser modificados, lo que añade costes adicionales y complica la gestión operativa.
A nivel organizativo, la incertidumbre puede generar resistencia al cambio dentro de las empresas. Sin una dirección clara, los equipos pueden ser reacios a adoptar nuevas tecnologías, lo que frena la transformación digital y afecta la competitividad.
Qué puede hacer una empresa ahora
Las empresas pueden comenzar por evaluar sus procesos actuales y determinar qué áreas se beneficiarían más de la digitalización. Identificar las ineficiencias actuales puede ayudar a priorizar inversiones y prepararse para futuras adaptaciones.
Es crucial establecer criterios claros para la toma de decisiones. Las empresas deben considerar no solo los costes, sino también el impacto en la eficiencia operativa y la capacidad de cumplir con futuros requisitos normativos.
El siguiente paso realista es mantenerse informado sobre los cambios normativos y buscar asesoramiento de partners tecnológicos fiables. Además, participar en pilotos gratuitos, como los que ofrece Bloqbase, puede ser una forma efectiva de probar nuevas soluciones sin comprometerse a largo plazo.
Fuentes
El Confidencial: https://www.elconfidencial.com/economia/tribuna/2026-10-25/verifactu-aplazamiento-incertidumbre-pymes-1hms_4451701/