¿Qué es la ITE?
La ITE (Inspección Técnica de Edificios) es una revisión periódica obligatoria del estado de conservación de un edificio, realizada por un técnico competente (arquitecto o arquitecto técnico), que evalúa el estado de la estructura, la fachada, la cubierta, las instalaciones comunes y la accesibilidad.
No es una inspección puntual por una obra concreta: es una obligación que recae sobre el edificio en sí, con independencia de que se esté reformando o no, y se repite cada cierto número de años.
¿Qué edificios tienen que pasarla y cada cuánto?
La obligación y la periodicidad dependen de la antigüedad del edificio y del municipio, porque cada ayuntamiento regula su propia ordenanza de ITE dentro del marco general -por eso en unos sitios se exige a partir de 30 años y en otros a partir de 45 o 50, con revisiones cada 10 años.
Los edificios plurifamiliares son los que más habitualmente están sujetos a esta obligación; las viviendas unifamiliares también pueden estarlo según la ordenanza local, así que conviene comprobarlo con el ayuntamiento correspondiente antes de asumir que no aplica.
¿Qué revisa el técnico en la ITE?
La inspección técnica valora el estado de conservación de los elementos comunes del edificio: cimentación y estructura, fachadas y medianeras, cubierta, instalaciones comunes (agua, electricidad, saneamiento) y, en muchos municipios, también las condiciones básicas de accesibilidad.
El técnico no repara nada durante la inspección -su trabajo es dictaminar el estado de cada elemento y, si detecta deficiencias, calificarlas por gravedad para fijar los plazos en los que hay que corregirlas.
¿Cómo se pasa la ITE?
La comunidad de propietarios (o el propietario único, si es unifamiliar) contrata a un técnico competente para realizar la inspección visual del edificio y redactar el informe correspondiente, que después se presenta ante el ayuntamiento o el organismo municipal competente dentro del plazo marcado.
En algunas comunidades autónomas -Cataluña es el caso más conocido, a través de la Agencia de l'Habitatge- el trámite tiene su propio circuito administrativo específico, distinto del general.
¿Qué pasa si un edificio no pasa la ITE?
Si la inspección detecta deficiencias, el informe las clasifica por gravedad y fija un plazo para subsanarlas -desde reparaciones leves sin plazo urgente hasta situaciones que obligan a actuar de inmediato por riesgo para la seguridad.
No presentar la ITE en plazo, o no ejecutar las reparaciones exigidas, puede derivar en sanciones municipales y, en los casos más graves, en una declaración de ruina o en la imposibilidad de tramitar ciertas operaciones sobre el inmueble -como su venta con determinadas ayudas o su inclusión en según qué programas de rehabilitación.