Qué ha pasado
El último análisis de vivienda del servicio de estudios de BBVA revela que el alza de los costes amenaza la rentabilidad de la construcción de vivienda en España. Según Voz Populi, el encarecimiento de materiales derivado de la guerra en Irán podría afectar al desarrollo de nuevos proyectos. Este fenómeno recuerda al impacto que tuvo la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, que también elevó los precios de las materias primas.
El informe de BBVA destaca que el aumento de costes de construcción limita la rentabilidad, que aunque ha mejorado ligeramente, sigue siendo significativamente inferior a la de otros países europeos como Francia y Alemania. La rentabilidad en España pasó del 3,1% en 2023 al 4,1% en 2024, pero sigue 12,5 puntos porcentuales por debajo de la media histórica en estos países.
La situación se agrava para las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan márgenes más estrechos. Los márgenes actuales son 1,3 puntos inferiores a los de principios de siglo, afectando la capacidad de las empresas para invertir y crecer. Además, la baja rotación de activos y el uso intensivo de recursos propios en la financiación contribuyen a esta baja rentabilidad.
Por qué le importa a una constructora
El aumento de costes impacta directamente a las constructoras pequeñas y medianas, que ya operan con márgenes ajustados. Según el análisis de BBVA, estas empresas son las más vulnerables ante las fluctuaciones de precios de las materias primas, lo que podría limitar su capacidad para asumir nuevos proyectos.
En un mercado ya tensionado por la falta de oferta, la capacidad de las constructoras para mantener su rentabilidad es crucial. La escasez de suelo, la lentitud administrativa y la regulación más exigente son factores que complican aún más el panorama para estas empresas, que deben encontrar formas de adaptarse a un entorno cada vez más desafiante.
La consecuencia práctica es que las constructoras deben replantearse sus estrategias de negocio, buscando formas de reducir costes y mejorar la eficiencia operativa. Esto podría implicar desde renegociar contratos con proveedores hasta invertir en tecnología que permita una mejor gestión de recursos y tiempos.
Qué cambia en el día a día de la obra
El flujo de trabajo en las obras se ve afectado por el aumento de costes de materiales. Las constructoras deben ajustar sus presupuestos y plazos, lo que a menudo implica renegociar condiciones con subcontratas y proveedores. La gestión de compras se vuelve más crítica, con la necesidad de comparar precios y buscar alternativas más económicas.
En términos de mediciones y certificaciones, las empresas deben ser más precisas y rigurosas. Cada partida debe ser revisada al céntimo para evitar desviaciones presupuestarias que puedan comprometer la viabilidad del proyecto. La presión por mantener los costes bajo control es constante.
Los jefes de obra y responsables de administración son los primeros en notar estos cambios. La necesidad de ajustar constantemente los números y asegurar la rentabilidad del proyecto recae sobre ellos, haciendo que su papel sea aún más crucial en este contexto.
Casos concretos
Supongamos una constructora mediana que trabaja en un proyecto de vivienda nueva. Con el aumento de costes, esta empresa podría verse obligada a revisar su presupuesto inicial, buscando formas de recortar gastos sin comprometer la calidad. Esto podría implicar renegociar contratos con proveedores o buscar materiales alternativos.
Algunas empresas están optando por adoptar tecnologías de gestión de obra que les permitan tener un mayor control sobre sus costes y tiempos. Estas herramientas pueden facilitar la comparación de ofertas y la optimización de recursos, aunque requieren una inversión inicial que no todas las PYMEs pueden asumir fácilmente.
Para que estas medidas funcionen, es crucial que las empresas cuenten con un equipo capacitado y dispuesto a adaptarse a nuevas formas de trabajo. La comunicación interna y la capacidad de respuesta rápida ante cambios en el mercado son factores determinantes para el éxito.
Datos y contexto
El informe de BBVA muestra que la rentabilidad de la construcción en España ha mejorado ligeramente, pasando del 3,1% en 2023 al 4,1% en 2024. Sin embargo, sigue siendo inferior a la media en Francia y Alemania, según Voz Populi. Esta diferencia se agranda en las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan mayores desafíos para mantener su competitividad.
En el contexto del sector, la escasez de oferta de vivienda sigue siendo un problema significativo. Según CaixaBank Research, España ha acumulado un déficit de vivienda que supera las 730.000 unidades, lo que indica una respuesta insuficiente en la construcción de obra nueva.
Lo que los datos no dicen es cómo estas cifras impactan en la vida diaria de las empresas y sus trabajadores. La presión por mantener la rentabilidad en un entorno de costes crecientes es una realidad que las constructoras deben gestionar día a día, buscando constantemente formas de adaptarse y sobrevivir.
Riesgos y límites
El aumento de costes supone un riesgo significativo para las constructoras, especialmente en términos de plazos y presupuestos. Los proyectos pueden retrasarse o incluso paralizarse si los costes superan lo previsto, lo que afecta la viabilidad y la reputación de la empresa.
En algunos casos, no compensa asumir nuevos proyectos si los márgenes son demasiado ajustados. Las empresas deben evaluar cuidadosamente cada oportunidad, considerando no solo los costes directos, sino también los riesgos asociados a la volatilidad del mercado.
Los riesgos organizativos también son importantes. La falta de adaptación a nuevas tecnologías o métodos de trabajo puede dejar a las empresas en desventaja competitiva. Es crucial que las constructoras inviertan en formación y desarrollo de su personal para enfrentar estos desafíos.
Qué puede hacer una empresa ahora
Las empresas pueden comenzar revisando sus procesos internos para identificar áreas de mejora. Implementar herramientas de gestión que permitan un control más preciso de los costes y tiempos es un paso concreto que puede marcar la diferencia.
Al tomar decisiones, es importante considerar no solo el coste inmediato, sino también el impacto a largo plazo en la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio. Evaluar diferentes escenarios y prepararse para la incertidumbre es clave.
Un siguiente paso realista es participar en pilotos gratuitos con herramientas como Bloqbase, que están en fase de prueba con empresas reales del sector. Esto permite a las constructoras experimentar con nuevas tecnologías sin un compromiso financiero inicial, evaluando su impacto antes de una implementación completa.
Fuentes
Voz Populi: https://www.vozpopuli.com/economia/otra-amenaza-para-la-vivienda-el-alza-de-costes-por-la-guerra-estrecha-los-margenes-de-la-construccion.html